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Albert Einstein por las calles de Praga

En la Praga de comienzos del Siglo XX, los intelectuales de entonces solían reunirse en encuentros donde se discutían algunos aspectos sociales. La casa de Berta Fanta, esposa del farmacéutico dueño de El unicornio, era una de las sedes donde se reunía la intelectualidad y donde, entre otras personalidades, participó Albert Einstein quien vivió junto a su familia durante un tiempo en la ciudad checa.

Einstein llegó a Praga en 1911, cuando fue nominado como profesor de teoría física en la sección alemana de Universidad de Carlos. El arribo del científico a esta capital se generó de la mano de su primera esposa, Mileva, y también de sus dos pequeños hijos: Hans Alberto y Eduardo. Dada su importancia como figura de las ciencias, inmediatamente fue incluido en los círculos sociales más renombrados de entonces.

De todos modos, cuenta la historia que Einstein no era muy abierto a generar relaciones en Praga, aunque le fascinaba el aspecto de la ciudad, especialmente su parte histórica y el romanticismo que poseían varios de sus paseos. No obstante, participaba en la casa de Berta Fanta de las reuniones que mantenía un grupo de intelectuales judíos, entre los que estaban Hugo Bergmann, Max Brod y Franz Kafka. Ellos discutían temas filosóficos y tocaban música.

Sobre la actividad que mantenía Einstein en la capital de la República Checa, se deben resaltar los paseos que realizaba a lo largo de la calle Vinicna y por el Río Vltava. Esto era habitual en su vida praguense, debido a que al fin del camino lo esperaba el Instituto Físico, donde desarrollaba amplias acciones vinculadas con su especialidad.

Placa conmemorativa de la amistad de Einstein y Kafka en Praga

Placa conmemorativa de la amistad de Einstein y Kafka en Praga

Reconocido y considerado como una figura relevante dentro del cuadro académico del Instituto Físico, Einstein destacaba no obstante que las instalaciones donde trabajaba eran “excelentes” y fundamentalmente resaltaba la belleza de la biblioteca a la que calificaba como “hermosa”.

Como decíamos, su figura tuvo gran peso en la sociedad de entonces en Praga, y esto se puede comprobar al señalar que por ejemplo fue invitado al legendario congreso de Solvay, lugar en el que pudo acercarse a personalidades como Curie, Lorentz, Planck o Poincaré. También hay que resaltar que muchas personalidades viajaban a la ciudad para encontrarse con el científico, como por ejemplo Paul Ehrenfest.

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