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Viajar a Tailandia

El 1 de julio de 1939, y por decisión de su Consejo de Ministros, Siam empezó a llamarse oficialmente Tailandia. Esta peculiar medida responde a su voluntad de recuperar su nombre más antiguo, designado para denominar a la península por los pueblos que en el siglo VII bajaron del Yunan. Siam procede de una derivación de Siâo, que es como los portugueses designaron este país asiático.

Con una esperanza media de vida de poco más de sesenta años, casi 58 millones de tailandeses ocupan una superficie poco mayor que la de España. Más de cinco millones de personas habitan la capital, Bangkok, ciudad caótica por la absoluta falta de planificación urbana.

El idioma oficial, el tai, resulta muy complicado de aprender para los occidentales, y aunque pronunciar correctamente una sola palabra resulta casi imposible para nosotros, los tailandeses agradecerán cualquier intento por nuestra parte, aunque en la práctica no resulte muy efectivo.

La Playa de Nang.

La Playa de Nang.

El monzón del noroeste es poco húmedo. Entre marzo y mayo se desarrolla la estación seca como transición hacia el monzón del sudoeste que aporta lluvias entre junio y octubre. Aunque depende de la zona que queramos visitar, la mejor época en general puede ser de noviembre a febrero, con pocas lluvias y no demasiado calor.

Tailandia es una monarquía constitucional en la que desde 1782 el trono es ocupado por la dinastía Chakri. En 1946 fue coronado Bhumibol Adulyadej, llamado Rama IX. El respeto al rey en Tailandia es absoluto, considerándose tabú cualquier crítica hacia él o su familia. Existe todo un código protocolario en torno a su majestad, incluyendo evitar mirarle al rostro y postrarse en su presencia. Incluso sus actividades se designan con un lenguaje especial que sólo puede aplicarse a él. Su carácter es divino, y de hecho la palabra tailandesa que significa rey se aplica también para decir Dios.

Viajar a Tailandia. La Zona Norte

La Zona Norte del país es montañosa y boscosa, atravesada por numerosos ríos. En los últimos años se han desforestado grandes superficies para dedicarlas al cultivo del arroz, haciendo peligrar un importante ecosistema que es a la vez el medio de vida de miles de personas. La ciudad más importante es Chiang Mai, la “rosa del norte” y su máxima altura el Doi Inthanon, de 2595 metros.

La industria maderera, la instalación de fábricas de muebles y la expansión de la agricultura son los principales motivos del aumento de población de los últimos años. Esta zona aglutina numerosas tribus y etnias en muchos casos desconocidas para los occidentales, y el 90 % de la población habla un dialecto muy parecido al tai.

Wat Chiang Man.

Wat Chiang Man.

Se conserva la artesanía del celadón, un tipo de cerámica china que se dio a conocer en occidente a través de Francia en el siglo XVII. De tonalidades verde-jade o gris-verde azuladas dejó de fabricarse al aparecer la porcelana, excepto en la región tailandesa de Chiang Mai.

La comida típica de Tailandia es el arroz con verduras, pollo o cerdo. La forma de comerlo es en mesas bajas que hacen necesario sentarse sobre cojines en el suelo. En Bangkok, Chiang Mai y otras grandes capitales, el número de restaurantes es casi infinito y puede encontrarse cualquier tipo de cocina. Las orientales son lógicamente las más interesantes. Se dice que en Kamphaeng Phet se elaboran los mejores kluay khai (huevo con plátano).

Una interesante actividad no exenta de riesgo puede ser atravesar las montañas desde Mae Salong. Por muy poco dinero se puede encontrar a algún guía que en tres o cuatro días nos conduzca a Chiang Rai. Conviene, no obstante, tener en cuenta que es una zona peligrosa por la inestabilidad política y las poderosas mafias del opio.

Bazar nocturno de Chiang mai.

Bazar nocturno de Chiang mai.

El lugar más seguro para encontrar buenos guías y excursiones organizadas con ciertas garantías es Chiang Mai. Es preciso asegurarse de la solvencia del organizador, no separarse nunca del pasaporte, que la policía probablemente nos solicite con frecuencia, no hacer fotos a los miembros de las tribus sin antes pedir permiso y dado el caso acordar un precio a cambio de ese permiso.

Otros aspectos interesantes de esta zona son el jade del distrito de Mae Sai, las cuevas de Pun Tham Pla, la madera de teca de Lampang, los centros de enseñanza de elefantes, etc.

Viajar a Tailandia. La zona nordeste

La Zona nordeste es la más pobre y menos poblada. El verano es largo y húmedo, y las lluvias escasas durante todo el año, con lo que la orografía es árida y estéril. Es la menos visitada por los turistas, y sin embargo posee un importante acervo cultural y una gran riqueza en tradiciones y monumentos. El Mekong, compartido con Laos, es la principal fuente de riqueza.

La época en que más floreció esta región fue la guerra de Vietnam, cuando las tropas estadounidenses establecieron aquí varias bases creando un próspero comercio, no siempre lícito, y dejando también nuevas necesidades y una importante crisis a su partida.

Wat Phu Tog

Wat Phu Tog

En Phu Thok se sitúa el templo Wat Chetirya Khiri Wihan. En medio de una espesa selva y sobre una montaña, se llega a él a través de una escalera cuyos siete tramos que simbolizan los siete estadios de la sabiduría budista.

Los dos primeros son rectos, el tercero en espiral rodea la montaña dando vista al bosque y las formaciones rocosas. Luego existe un corto recorrido al quinto nivel y otro más largo que pasando primero por el cuarto, alcanza también el quinto donde se sitúan las habitaciones de los monjes.

Un puente lleva a las reliquias de Buda y una escalera en espiral a los niveles sexto y séptimo tras 400 metros de ascenso.

Wat Tham Saeng Phet

Wat Tham Saeng Phet

Un Festival de la Seda que se celebra a finales de noviembre o principios de diciembre en Khon Kaen, el templo de Wat Tham Saeng Phet que está construido entre rocas que lo hacen brillar como un diamante, el Parque Nacional Phy Wiang en el que se han encontrado restos de dinosaurios y el Festival de los elefantes que se celebra en noviembre en Surin son algunos de los muchos atractivos que puede ofrecer la Zona Sudoeste.

Viajar a Tailandia. La zona centro

Bañada por el Menam, la Zona Centro es fértil y por lo tanto muy poblada. Se la llama “El Cuenco de Arroz” y en ella el transporte se realiza principalmente aprovechando los canales que la atraviesan y los afluentes del Menam. Es la parte más poblada, especialmente la zona que linda con el Golfo de Tailandia.

Ayuthaya

Ayuthaya

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1991, Ayuthaya fue capital de Siam y una de las ciudades más ricas de Asia desde el siglo XVII. En la actualidad ha perdido casi todo su esplendor, pero se conservan las ruinas de gran parte de la ciudad antigua y varios museos muestran piezas del arte antiguo. Conviene no obstante tener cuidado con la delincuencia, bastante importante en la ciudad y especialmente en algunos barrios marginales.

Aunque Tailandia tiene un índice de delincuencia bastante elevado, los turistas no suelen tener demasiados problemas, a no ser los robos con intimidación que por otra parte no suelen tener mayores consecuencias a poco que sepamos actuar con la misma lógica que adoptaríamos en el mismo caso en cualquier otro país.

Mantener siempre a la vista el equipaje, no exhibir grandes cantidades de dinero, no viajar en autobuses por la noche, utilizar la caja de seguridad del hotel, evitar las aglomeraciones en los mercados, y por supuesto no pasear solo por calles solitarias, a cualquier hora del día, y mucho menos en zonas marginales. El barrio de Pat Pong suele ser muy visitado por sus espectáculos pornográficos, pero debe evitarse recorrerlo en solitario, sino haciéndose acompañar por algún grupo.

Patpong es un barrio conocido por sus espectáculos pornográficos.

Patpong es un barrio conocido por sus espectáculos pornográficos.

Los restaurantes tailandeses son bastante asequibles para los presupuestos occidentales, así que no resulta muy caro visitar incluso los más lujosos. No obstante, los de nivel medio son también bastante fiables. Al contrario, los tenderetes ambulantes carecen de medidas sanitarias. Puede resultar seductor el exotismo de degustar algún plato en estos lugares pero las consecuencias pueden ser graves para los occidentales, cuyo sistema inmunológico no está adaptado, al contrario que el de los habitantes del país, quienes no obstante suelen también padecer afecciones de estómago.

Bangkok

Bangkok es el nombre occidental que se da a Krunthep, la Ciudad de los Ángeles. Llamada pretenciosamente la Venecia de Asia, aún se puede disfrutar de la calma y el sosiego en el interior de sus canales, dejándose llevar por lanchas a motor o piraguas de remos.

En sus mercadillos pueden verse, y comprarse, miles de objetos y variados alimentos. Es muy difícil conseguir un plano de la ciudad, que de todos modos será de todo menos exacto, y al tomar un taxi u otro transporte público, conviene llevar escrita en tai la dirección (lo cual nos pueden facilitar en el hotel) porque los taxistas no suelen hablar inglés ni apenas entender la pronunciación occidental de las calles.

Canales en Bangkok.

Canales en Bangkok.

Pero es también una de las ciudades más contaminadas del mundo, ya que por ella circula el 80 % de los vehículos del país. En sus desesperantes atascos se gasta el 10 % del petróleo que importa Tailandia. Construida a sólo un metro de altura sobre el nivel del mar, las aguas residuales y las lluvias de la estación húmeda se evacuan a duras penas, colapsando aún más la ciudad con las inundaciones y produciendo con frecuencia olores desagradables. Además son especialmente peligrosos los barrios de Pat Pong y Sukhumvit, sobre todo después del atardecer.

No hay ningún riesgo en fumar una pipa de opio en alguna tranquila aldea del norte, pero a pesar de la facilidad de adquirir estas sustancias en muchos lugares de Bangkok y otras ciudades, debe tenerse en cuenta el riesgo de ser detenido y acusado de tráfico. Los pequeños hoteles que suelen funcionar como distribuidores denuncian con frecuencia a los occidentales a los que han vendido drogas, y las condenas de veinte años por la posesión de unos gramos son bastante frecuentes.

Vista nocturna de Bangkok.

Vista nocturna de Bangkok.

En Bangkok merece la pena visitar el Gran Palacio o Palacio Real, formado por numerosos edificios, no todos abiertos al público, y cuya visita requiere un mínimo de tres horas. También el Museo Nacional, la Biblioteca Nacional, la Universidad de Thamasat, el Templo de la Montaña Dorada, Chinatown o barrio chino, el Museo de Barcas Reales y un largo etcétera.

El masaje tailandés es en principio una terapia curativa muy efectiva. Sin embargo, y sobre todo después del paso de las tropas estadounidenses con motivo de la guerra del Vietnam, la mayoría de los establecimientos de masajes encubren negocios de prostitución, por lo que es preciso estar muy informado antes de dirigirse a recibir uno. También conviene saber que suelen combinarse con acupuntura y quiropráctica, por lo que si somos demasiado aprensivos quizá sea más recomendable prescindir de él.

Viajar a Tailandia. La zona sur

Islas paradisiacas, agrestes playas, cascadas, cuevas, lagos y junglas montañosas hacen de la Zona Sur la más turística del país.

Aquí hay dos estaciones lluviosas: el monzón el sudoeste (mayo a septiembre) y el del nordeste (noviembre a febrero). El primero afecta sobre todo a la costa oeste y el del nordeste a la costa este.

El 98 % de la población de Tailandia es budista, pero en el sur hay también bastantes musulmanes. Además del turismo, las principales fuentes de ingresos son los cocos, el caucho y el estaño, que acaparan la mayor parte de las exportaciones del país.

En Tailandia conviene tener cuidado con el agua que se bebe. Debemos intentar que sea siempre mineral, y no fiarnos de los cubitos de hielo de lugares de poco prestigio. Suelen estar hechos con agua potable, pero no mineral, así como los botellines que se venden en puestos ambulantes.

El licor autóctono por excelencia es el whisky de arroz, de alta graduación. Suele beberse mezclado con soda y limón. Algunas marcas son Mekong, Kwang Thong y Maew Thong. La cerveza del país es de sabor fuerte y de precio bastante elevado, con marcas como Singha, Amarit y Kloster.
Casi medio centenar de islas se agrupan en el litoral de la provincia de Chumphon, constituyendo un lugar ideal para nadar y bucear en sus aguas cristalinas, formaciones de coral y playas perfectas. Pero no conviene fiarse de la seguridad de los lugareños contra tiburones y peces venenosos. El mar de Andamán y el golfo de Tailandia son lugares ideales para el buceo, especialmente Pattaya y Phuket.

Pattaya Beach

Pattaya Beach

Los salones de masaje esconden en casi todas las ciudades negocios de prostitución. El turismo sexual en Oriente encuentra en Tailandia uno de sus principales focos. En Bangkok gozan de cierta reputación el Mike´s Place y el Mississipi Queen. En la zona portuaria se encuentran lugares de peor calibre, y en Pat Pong abundan los homosexuales y travestidos difíciles de distinguir a simple vista.

Puede ser una actividad interesante, y bastante cara, recorrer los archipiélagos de Phangnga, una de las provincias más hermosas del país, en antiguos juncos de los lugareños, adentrándose en piraguas de remos con capacidad para tres o cuatro personas por las grutas en ocasiones enormes y en otras claustrofóbicas que horadan las islas.

Los hermanos siameses.

Los hermanos siameses.

Chang Chun y Eng In nacieron en mayo de 1811 unidos por una banda cartilaginosa de algunos centímetros, aunque podían hacer una vida perfectamente normal, dentro de las limitaciones funcionales de su deficiencia. En América y Europa fueron examinados por famosos doctores que no creyeron posible una operación para separarlos. Casados en 1843, tuvieron respectivamente diez y nueve hijos perfectamente normales. Exhibiéndose públicamente reunieron una importante fortuna en los Estados Unidos hasta que Chang quedó paralítico a los sesenta años. Cuatro años después murió, y sin una causa conocida, su hermano duró sólo tres horas más que él. Su caso se hizo tan célebre que dio nombre a la deficiencia que padecieron.

Algunos productos típicos para comprar son los de seda tailandesa artesanal, apta para cualquier prenda, el algodón también artesanal que aún puede encontrarse en algunos telares, las piedras preciosas (cuidado con las falsificaciones), bronce decorativo para la casa o representando figuras de Buda (que requieren para su exportación un permiso del Departamento de Bellas Artes), los muebles y adornos de madera de teca (de precio bastante elevado), las piezas de oro y especialmente de plata (más baratos aunque el metal es de peor calidad que en Europa), etc.

El cementerio de conchas fosilizadas de Su San Hoi que es uno de los tres que hay en el mundo, el desove de las tortugas en la playa Thai Muang, las innumerables cuevas y cavernas, el Museo Wat Khlong Thom, el célebre Teatro de Sombras Tai, las cascadas del Parque Nacional Khao Luang, el Palacio Real de Taksin Ratchanivet y muchos otros lugares merecen la pena ser visitados si logramos sustraernos a la costumbre, generalizada entre los turistas, de simplemente tumbarse al sol en las playas.

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