ALBACETE: visitamos la catedral de San Juan

La Comunidad Autónoma de Castilla – La Mancha se caracteriza por una tranquilidad vibrante en los sitios recónditos pero, con un carácter animado y festivo durante las celebraciones que se dan en septiembre. Sin embargo, esa calma reinante se rompe en una de las ciudades más interesantes, y más poblada, de toda la comarca: Albacete.

Como provincia y como ciudad, Albacete se define como un sitio donde la modernidad flota en el aire manteniendo ese sabor particular que representa a todo el territorio manchego. Un lugar para descubrir, investigar y disfrutar pues, como no puede ser de otra manera, tiene un amplio abanico de ofertas para el turista.

Gracias a la gran variedad que presenta en su relieve, y las importantes condiciones naturales que posee, el visitante tendrá la posibilidad de elegir un alojamiento adecuado según la clase de turismo que prefiere realizar.

Así, puede pasar la noche durmiendo en un hermoso hotel del casco urbano o permanecer en una casa rural, en pleno contacto con el medio ambiente. Albacete es una ciudad en continua lucha contra su hermana mayor a nivel turístico: Toledo.

Patrimonio cultural de Albacete

En cuanto al patrimonio de Albacete, se puede decir que es variado en lo que a aspectos se refiere. Esto tiene que ver con la calidad paisajística, arquitectónica, cultural, histórica y artística, lo que hace que sea una ciudad interesante para realizar cualquier actividad turística. Un lugar con opciones para todos los gustos.

En relación a los estilos arquitectónicos que se pueden encontrar en Albacete, se destaca, principalmente, el gótico que data de la Edad Media cristiana –destacando la Catedral de San Juan Bautista – pero que, a su vez, logra entremezclarse armoniosamente con elementos del renacimiento y del arte mudéjar. Sin dudas, todo un lujo para los amantes del arte edilicio.

Pasaje Lodares en Albacete
Pasaje Lodares en Albacete. Imagen de Jose Maria Mondejar Martinez en Pixabay

Sin embargo, no todo en la arquitectura de la zona tiene que ver con las construcciones religiosas de origen cristiano sino que, los múltiples castillos que pueden observarse en toda la región tienen que ver con la civilización musulmana que habitó estas tierras hasta la conquista cristiana.

Catedral de San Juan de Albacete

Albacete es una ciudad de contraposiciones en todos los aspectos que uno puede llegar a imaginar. Desde su relieve paisajístico hasta la historia que denota un marcado paso de antiguas civilizaciones, estilos y culturas, todo pone de manifiesto que la diversidad que tiene para ofrecer es extrema e interesante.

Como no podía ser de otra manera, las construcciones que aquí se pueden encontrar presentan el mismo fenómeno y, aunque son muchas las edificaciones y monumentos que merecen la pena ser visitados, existe uno de carácter religioso que, particularmente, no puede dejar de ser admirado.

La variedad arquitectónica que posee la magnífica Catedral de San Juan de Albacete, queda expuesta en sus marcados estilos, tanto externos como internos. Con una historia intensa y cargada, es posible observar el paso de los años a través de los vestigios barrocos, góticos, renacentistas y mudéjar que presentan.

Sus orígenes se remontan al año 1515 cuando los primeros cimientos fueron colocados, quedando la construcción paralizada hasta finales del siglo XVI, para luego ser terminada recién en el siglo XX. Si bien al inicio era tan sólo una iglesia de la Diócesis de Chinchilla, en 1949, al conformarse la Diócesis de Albacete quedó consolidada como Catedral.

La construcción consta de tres plantas de la misma altura con columnas jónicas que suplantan a las antiguas de origen gótico que fueron hundidas, junto con las bóvedas en el siglo XVI. Asimismo, en el lugar de las primitivas bóvedas se encuentran otras de estilo barroco muy singular.

Exterior de la catedral de San Juan de Albacete. Imagen de Juan José Berhó en Pixabay

Una particularidad muy difícil de encontrar en otras catedrales y que caracterizan notablemente a esta de San Juan de Albacete es la forma desproporcionada que se observa en la altura de la misma. Esto se debe a la interrupción en el proceso constructivo que trajo como consecuencia que no se construyera un poco más en los pies.

La Catedral aún logra conservar algo de su estilo gótico original en las dos capillas laterales que presentan bóvedas construidas bajo este tradicional movimiento artístico. Pero, también existen otras características interesantes de la arquitectura de este templo religioso y que tienen que ver con lo que la fachada tiene para mostrar.

Con un marcado estilo neorrománico en la cara que da al sur, se destaca notablemente la portada con capiteles y columnas de gran categoría. Por otra parte, hacia la derecha se puede observar un neogótico muy particular, en el que se destaca el espectacular campanario.

Sin lugar a dudas, la Catedral es una de las construcciones más emblemáticas de Albacete y de toda Castilla – La Mancha. No deje de conocer este espectacular templo que envuelve siglos de historia y arte en un solo lugar.

Son muchas las razones que tiene para elegir esta increíble ciudad manchega para su próximo viaje. Anímese a descubrir cada uno de las facetas que Albacete tiene para mostrarle y déjese sorprender por este mágico lugar.

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