Amsterdam, la ciudad de los canales

La mayor parte de Amsterdam está robada al mar y los ríos. Los llamados Polders son terrenos ganados a base de cerrarlos con diques y desecarlos luego, primero con los característicos molinos de viento holandeses, luego con bombas a vapor y modernamente con los medios tecnológicos más avanzados.

Gran parte de la ciudad está construida por debajo del nivel del mar, por lo que son fundamentales los sistemas de control del nivel de las aguas. Un complejo entramado de canales de desecado, multitud de islas, puentes y esclusas que cierran los diferentes barrios, una flora y fauna silvestres completamente adaptados al hábitat urbano configuran la imagen de esta impresionante ciudad erigida en la desembocadura del río Amstel.

La ciudad está formada por la unión de una serie de aldeas (Jordaan, Nieuwmarkt, Pijp, Bos, etc.) que forman hasta dieciocho barrios. Ocupa 20.000 hectáreas que habitan 714.000 habitantes, con lo que no resulta demasiado densa. Crece continuamente, con un índice de natalidad positivo y dedicada más al comercio que a la industria, cuyo desmantelamiento empezó en los años sesenta.

Promoción turística «I am sterdam», frente al Rijksmuseum

Promoción turística «I am sterdam», frente al Rijksmuseum

El paro es el doble de la media nacional, por lo que la Seguridad Social soporta cargas cada vez más pesadas. A pesar de ello resulta muy efectiva y su efecto es nivelador de las desigualdades sociales. Ni la pobreza ni la riqueza resultan ostentosas y la política de vivienda social, basándose en cooperativas, alcanza a la mitad de los hogares.

El cosmopolitismo es uno de los valores más significativos del carácter de la ciudad, y de sus habitantes. Ya desde el siglo XVI se adoptó el principio calvinista de libertad de conciencia, buscando una mayor facilidad para los intercambios comerciales, lo que dio cabida a una importante inmigración de judíos portugueses y alemanes en una época en que su religión era perseguida en toda Europa. Hugonotes, protestantes, católicos, calvinistas, ateos y los propios judíos han convivido durante tres siglos en un modelo de sociedad tolerante y diversa.

En la actualidad, Amsterdam acoge a la segunda comunidad surinamesa del mundo desde la independencia del Surinam en 1975. Indonesios, turcos y marroquíes completan el número de inmigrantes hasta alcanzar el 25 % de la población. La prostitución y las drogas blandas están toleradas y se distribuyen libremente en las cercanías del puerto y en los coffeshop, respectivamente.

La visita debe comenzar en la oficina de turismo de Amsterdam, cercana a la estación, de una efectividad y seriedad modélicas. Otra agencia más pequeña está en Leidsestraat nº 106. Para reservar entradas en el Teatro o en algún concierto, el lugar adecuado es una central de reservas en Leidseplein llamada AB Uitburo.

En general la ciudad de Amsterdam es cara, en especial los hoteles. También los restaurantes a excepción de la comida asiática y los snacks. Los hoteles pueden gestionar el cambio de divisas, pero con unas comisiones muy elevadas, al igual que algunas oficinas de cambio. El teléfono es también más caro en los hoteles que en las cabinas y oficinas de correos.

Makelaarsbruggetje

Makelaarsbruggetje

Las calles de Amsterdam son bellas, limpias, amplias. Hay grandes canales con hileras de árboles. En las calles principales de la ciudad, los barcos llegan hasta las casas.”
Montesquieu: “Viajes”. Burdeos, 1894.

Con un pasado eminentemente comercial, las fiestas de Amsterdam no podían sino ser celebraciones de esta tradición. En la calle se organizan desfiles, juegos y otros espectáculos. El día de la Reina se celebra el 30 de abril y convierte a toda la ciudad en un mercado libre de impuestos en que todo el mundo lleva alguna prenda de color naranja como homenaje a la familia de Orange.

El 6 de diciembre llega San Nicolás con su corte de pajes negros y desfila en su caballo blanco. Tres semanas después, un miembro de la familia llama a la puerta con un gran guante negro para dejar un cesto de regalos y dulces y un poema satírico firmado como Sint.

Es muy característico el cultivo de flores, especialmente tulipanes, gladiolos, dalias y begoñas que forman en los campos de cultivo impactantes mosaicos de vivos colores. A lo largo del río Singel se celebra de lunes a sábado el mercado de flores, visita obligada para los amantes de estas plantas. Los Países Bajos abastecen el 70 % de estas flores en Europa.

Desde la Edad Media se fabrican los famosos quesos prensados holandeses, como son Edam, Gouda y Mimolette. El suelo, el clima, la hierba y el agua son de la calidad idónea para la fabricación de este producto, del que los Países Bajos son el primer exportador mundial. La raza holandesa de vacas se ha convertido en la más extendida mundialmente, dando origen a más de sesenta variedades.

Amsterdam- Oude Turfmarkt

Amsterdam- Oude Turfmarkt

El Museo Tropical reconstruye calles de lejanos países, por las que puede deambular o bajar luego al sótano a presenciar representaciones teatrales, musicales y cinematográficas.

Es posible en la actualidad disfrutar de ambientes retro de principios de siglo, como el Hotel Americano, cuyo café es foco de intelectuales y bohemios; o la Barber Shop, una peculiar barbería con mucho de museo y un ambiente evocador. La Sauna mantiene la imagen de 1920 en todos sus detalles y complementos.

La tradición comercial que caracterizó y destacó a Amsterdam durante varios siglos como centro de la economía europea, tiene hoy restos de añoranza en establecimientos de todos los ramos con marcado sabor a antigüedad. Tiendas de flores del siglo XVIII, peluquerías de principios de siglo o tiendas de recuerdos con piezas de porcelana al estilo del siglo XVII no son raras en las proximidades del antiguo puerto.

También los libros gozan en la ciudad de gran tradición, impuesta en el siglo XVII por los hugonotes franceses que al encontrar cobijo en la tolerancia de Amsterdam empezaron a publicar aquí sus ideas. Pero la mayor tradición bibliófila de la ciudad son los Atlas, especialidad en la que destacados editores han dejado un importante legado desde el siglo XVI.

Estación central de trenes de Ámsterdam.

Estación central de trenes de Ámsterdam.

¿Qué otro país donde pueda disfrutarse de una libertad tan completa, donde se pueda dormir con menos inquietud, conde haya siempre un ejército listo para defendernos, donde los envenenamientos, las traiciones, las calumnias sean menos conocidos, y donde más restos queden de la inocencia de nuestros antepasados?
René Descartes, 1631.

Más de medio millón de bicicletas circulan continuamente por la ciudad, siendo sin lugar a dudas el medio de transporte más popular. El terreno llano y el carácter amable de la población facilitan esta expansión, a la que ayudan iniciativas como la que surgió en los años 60 de manos de los provos (grupo de presión política conocido como provocadores) de mantener bicicletas que se pueden coger y volver a depositar libremente.

Otros deportes populares en la ciudad son el fútbol, con su prestigioso Ajax fundado en 1900, y el patinaje sobre hielo que los habitantes de la ciudad inventaron ya en el siglo XVI. Pero son los deportes acuáticos los que, dada la naturaleza de la ciudad, tienen más aceptación. Así, la navegación a vela y el remo protagonizan la actividad de los principales canales y lagos.

Los cafés son tal vez los establecimientos más característicos de Amsterdam, y pueden dividirse en tres tipos. Los cafés oscuros son viejas tabernas decoradas con maderas oscuras que les dan nombre; los proeflokalen de aspecto parecido pero que sólo sirven bebidas fuertes como la ginebra; y los cafés modernos con decoración de diseño. La mayoría están en la Rembrandtplein y en la Leidseplein.

Slavernijverleden

Slavernijverleden

Se cena temprano, pero se hace después vida nocturna. El teatro, incluso con representaciones en lenguas extranjeras, el cine siempre en versión original y la música en cualquier estilo son algunos de los entretenimientos posibles. Por supuesto también existen discotecas, que abren hacia la una cuando cierran los cafés.

Los productos más típicos de la gastronomía local son el queso Edam (blando o envejecido), el té, la ginebra (destilado de bayas de enebro y varios cereales), las pastas de chocolate llamadas Droste, galletas al jengibre y pan negro de centeno. Los arenques crudos son muy populares, para consumir en la calle con pepinillos y cebollas o en pequeños bocadillos.

El viajero puede desplazarse en autobús, tranvía o metro, que utilizan los mismos bonos y tarjetas indistintamente. Los controles son frecuentes y las multas importantes. Los taxis son caros y no paran en la calle. Hay que llamar a la central o buscarlos en las paradas. Lo más típico y cómodo son las bicicletas, que se pueden dejar en cualquier parte y no tienen restricciones de sentido único. Funcionan con piñón fijo, sin frenos. Al alquilarlas, es bueno saber que es ilegal que la empresa exija las reparaciones o el valor de la bicicleta en caso de robo. Los canales pueden visitarse en Canalbus, como servicio público, en recorridos turísticos o alquilando botes a pedales.

Ciclismo en Ámsterdam.

Ciclismo en Ámsterdam.

Amsterdam: cerca del hotel, a lo largo del Apollolaan por donde me paseo después de cenar, se extiende el césped recién cortado por el borde del canal, bajo la sombra de sauces llorones, olmos, castaños y álamos; allí se instalan los pescadores para lanzar sus cañas, tumbados en la hierba frente al agua
Julien Gracq: “Notas del gran viaje”, 1992.

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