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Bâlea Lake Ice Hotel

Ningún turista que se precie puede cansarse de la vida de hotel tal cual la conocemos, con sus comodidades y sus servicios. Pero aquellos que deseen modificar algunas cuestiones de esa experiencia pueden probar una curiosidad: los hoteles de hielo. En Rumania, en la cima de las montañas Fagaras, nos encontramos con el Bâlea Lake Ice Hotel, ubicado junto al lago del que sus constructores sacan la materia prima para emplazar el hotel.

Este fue el primer hotel de su especie en Europa Oriental, y fue construido en 2006. Estructuras similares se pueden encontrar en Finlandia, Canadá, Noruega, Groenlandia y Suecia. El Bâlea Lake Ice Hotel se encuentra a 2.304 metros sobre el nivel del mar y la única forma de llegar a él es a través de un teleférico habilitado especialmente durante el invierno: en total, hay lugar para albergar a unos 150 pasajeros. Como curiosidad, se debe decir que debido al deshielo, el hotel es construido anualmente por lo que no hay dos años seguidos en que sea igual en cuanto a sus dimensiones.

El primer país en contar con un hotel de hielo fue Suecia, que desde 1990 tiene instalaciones de este tipo en Jukkasjärvi. Por lo general se trata de espacios con una temperatura que oscila entre los cuatro y los seis grados bajo cero. Para su emplazamiento se usan entre 4.000 y 10.000 toneladas de hielo, además de una gran cantidad de nieve.

Habitación del Bâlea Lake Ice Hotel

Habitación del Bâlea Lake Ice Hotel

En el caso del Bâlea Lake Ice Hotel posee en su interior una iglesia de hielo, para aquellos que deseen seguir comunicados con lo espiritual. Pero se ofrecen además varias actividades recreativas, como por ejemplo paseos en un trineo tirado por caballos o, también, la posibilidad de caminatas nocturnas para contemplar el amplio cielo estrellado. Quienes estén interesados en conocerlo tienen que saber que se pueden reservar las estadías con precios que van desde los 430 euros.

La gastronomía es interesante, altamente recomendada por quienes estuvieron en el lugar y, con el detalle, de que cualquier plato que desee el pasajero puede ser comunicado a la cocina que se encargarán de prepararlo especialmente. Además, se puede gozar de un mobiliario diseñado, claro que sí, en hielo. En el bar, por ejemplo, los vasos están hechos de esa materia. Sobre las instalaciones, se deben destacar sus camas de hielo recubiertas con pieles de renos y la calidez que presenta la ropa de noche.

Aquel viajero con curiosidad debe saber que por las condiciones climáticas, las actividades programadas en el Bâlea Lake Ice Hotel pueden ser modificadas repentinamente. Si bien el itinerario es flexible y hasta el momento no ha pasado nada que merezca ser remarcado, debe saber el visitante que el riesgo es potencial y se está sujeto a estas consideraciones.

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