Turkmenistán: las puertas del infierno

Situado en plena Asia Central y limitando con Kazajistán, Uzbekistán, Irán, Afganistán y el mar Caspio, se encuentra Turkmenistán​, una joya difícil de tener en la corona de los viajeros.

La puertas del infierno en Turkmenistán
Turkmenistan: el cráter de Darvaza. Image by Traveloscopy – CC BY-ND 2.0

Con una superficie total similar a la de España, y pesar de estar cerca del Caspio, el 70% del territorio de Turkmenistán es desierto, pero esto no lo convierte en un país despreciable para los viajeros, sino todo lo contrario.

Aunque Turkmenistán suene desconocida para muchos porque, en realidad, este país formó parte de la URSS hasta 1991, se trata hoy de una Nación inmensamente rica ya que posee la cuarta mayor reserva de gas y petróleo del planeta.

Ashgabat, Turkmenistan. Image by Nicolai Bangsgaard is licensed under CC BY 2.0

En Turkmenistán se esconden varios tesoros que no son presa fácil para el pasaporte de los viajeros, pues son muchas las restricciones que el gobierno de ese país impone a quienes desean conocer sus atractivos turísticos y cultura.

La capital de Turkmenistán, Ashgabat, ostenta el récord de Guinness como la ciudad con más edificios de mármol blanco del mundo con 4,5 millones de metros cuadrados de este material adornando las fachadas de los edificios del distrito de Berzengi.

Palacio Presidencial en, Ashgabat. Image by D-Stanley – CC BY 2.0

Pero hoy vamos a desplazarnos a unos 240 kilómetros de la capital de Turkmenistán donde se encuentra el Pozo de Darvaza, que toma parte de su nombre de la aldea más cercana (Darvaza) en el infernal desierto de Karakum.

EL POZO DE DARVAZA

El Pozo de Darvaza es un cráter de unos 60 metros de diámetro es también conocido como “las puertas del Infierno” aunque no porque realmente nos conduzca a ese destino en el centro ardiente de la Tierra, pero sí por su parecido.

Es que este enorme hoyo en el suelo de un desierto agobiante está prendido fuego desde 1971 lo que causa una increíble similitud con las puerta del infierno.

Si quieres verlo con tus propios ojos antes que se apague el fuego abrazador, deberás volar con destino a Asjabad (capital de Turkmenistán) situado en Asia Central y, desde allí, trasladarte otros 240 kilómetros hasta el pequeño poblado de Darvaza donde se encuentran las puertas del infierno.

El pozo de Darvaza en Turkmenistan by michael j moss is licensed under CC BY-ND 2.0

Puedes quedarte una noche para conocer Asjabad, recorrer el mercado Tolkuchka-Basar y visitar la mezquita de Gypjak, para luego seguir el viaje a las puertas del infierno.

Como este pueblo está en medio de la nada, no hay muchas formas de trasladarse hacia el pozo de Darvaza y es casi obligado contratar un transporte en la estación de buses/minibuses que está cerca de la mezquita, donde se estila regatear el valor del viaje entre los servicios disponibles. El mismo conductor hará de guía turístico.

El tour que puedes conseguir por unos 50 euros por persona (recuerda que debes regatear) tendrá una duración de un día para visitar «la puerta del infierno” pasando por el cráter de agua y el cráter de lodo, que se encuentran en la misma zona cercana a Darvaza. 

El viaje en sí no es lujo, son cerca de 240 kilómetros si ser hiciera en línea recta, pero el “tour” por los demás cráteres lo hace más extenso. Por otro lado, no todo el recorrido es por ruta, en ocasiones la aventura se adentra por huellas en pleno desierto que sólo los conductores avezados conocen. 

El alojamiento puede ser un problema si no pautas claramente antes de emprender el viaje y es que no se trata de una zona turística con todos los servicios, por lo que, lo usual, es que algún lugareño te hospede en uno de sus hogares o yurtas (viviendas nómadas) que son como tiendas de campaña. 

La otra opción es que lleves tu propia tienda de campaña y elijas dónde dormir. Ten en cuenta que en un desierto las temperaturas caen estrepitosamente en las noches y, además, habitan muchas alimañas rastreras que pueden ser peligrosas. También tendrás que considerar la distancia y el viento, porque las emanaciones de gas que provienen del cráter son tóxicas si permaneces mucho tiempo expuesto.

Con todas estas precauciones, estás listo para conocer las puertas del infierno.

Ahora ya sabes cómo se ven y puedes imaginarte cómo te sentirías estando allí, pero ¿qué es este cráter ardiente en medio del desierto?

EL ORIGEN DEL POZO DE DARVAZA:

Este enorme hoyo en el suelo desértico no existe desde tiempos inmemorables como podríamos imaginar si realmente se tratara de las puertas del infierno, sino que surgió en los años ’70 y de forma accidental.

Es que el desierto de Karakum es una zona rica en petróleo y gas natural y allí se encontraban geólogos soviéticos (cuando este país pertenecía a la ex URSS) realizando obras de prospección cuando se toparon con una enorme caverna que se había transformado en reservorio de un gas desconocido y muy venenoso.

El cráter de Darvaza. Image by Tormod Sandtorv is licensed under CC BY-SA 2.0

La plataforma perforó accidentalmente la cueva subterránea provocando que el suelo e derrumbara (y toda la plataforma de perforación también) liberando los gases tóxicos que estaban allí contenidos.

La compañía perforadora decidió, entonces, prender fuego a la cueva para quemar el gas que calcularon se extinguiría en unos pocos días, pero desde ese entonces la cueva está en llamas y el resplandor que causa el fuego puede verse a varios kilómetros de distancia.

Así pues, lo que lugareños llaman “las puertas del infierno” y que ha despertado la curiosidad de muchos aventureros y otros tantos amantes de lo místico, no es más que un cráter de gas metano.

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