Lisboa, un tesoro por descubrir

Lisboa es una ciudad cercana y desconocida para muchos españoles que buscan destinos más lejanos sin saber que a la vuelta de la esquina existe un tesoro aún por descubrir. La capital lusa invita al paseo, a perderse por sus estrechas callejuelas y por sus barrios más populares y entrañables, como el de Alfama, donde se esconden pequeños restaurantes o tabernas en los que degustar algunas de las más clásicas y deliciosas recetas portuguesas. Tampoco tienen desperdicio muchas de sus joyas monumentales: la Sé, el Castillo de San Jorge, la Torre de Belém… o admirar las bellas perspectivas que ofrecen de la urbe sus miradores. Y que decir de sus viejos tranvías, como el número 28, el que todo el mundo quiere coger sin importarle las apreturas ni los agobios, para descubrir una visión inédita y sorprendente de la histórica Lisboa. Los tranvías añaden colorido a la ciudad, un sonido peculiar y mucha vida mediante el movimiento.

En Siete Colinas se abren otros tantos puntos de observación para disfrutar de los magníficos paisajes, un regalo para los ojos del viajero, desde donde puede apreciar el Tajo, el Puente 25 de Abril, la ciudad y sus monumentos. El Castillo de San Jorge es uno de los más elevados, desde donde se puede divisar la Praça do Comercio, la Baixa o la Sé.

Otra visita obligada es a la Alfama que manteniendo su estructura musulmana, se convierte en un laberinto de calles llenas de vida. Allí podemos encontrar algún resto de la muralla árabe, casas típicas y numerosos restaurantes modernos pero encantadores. La mayoría de locales ofrecen música de fados.

Lisboa

Lisboa

Para despedirse de Lisboa proponemos hacerlo junto al mar, dando un paseo por el conjunto monumental del barrio de Belém. Cuenta con dos monumentos bellísimos, considerados máximos exponentes del arte manuelino (estilo gótico luso): El Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém.

El Monasterio de los Jerónimos simboliza la era de las exploraciones portuguesas. Allí se hallan las tumbas del navegador Vasco Da Gama y del poeta Luís de Cañoes. En una capilla del Claustro descansan, desde 1985, los restos del escritor Fernando Pessoa.

La Torre de Belém se alza a un par de kilómetros del Monasterio de los Jerónimos, y es un símbolo de Lisboa. El rey Don Manuel ordenó su construcción en 1515. La torre cuadrada recuerda todavía a los bellos castillos medievales. La idea de guerra está plenamente presente en ella.

En cuanto a la gastronomía, es una ciudad influenciada por su proximidad al mar. Los muchos puertos de pesca de la región abastecen a la ciudad de gran variedad de pescados y mariscos para cocinar suculentas calderetas, sopas de pescado o un sencillo pescado a la parrilla. La sardina asada tiene en Lisboa una especial tradición. Tampoco se pueden despreciar las innumerables tentaciones dulces: nueces de cascais, quesadas y ‘travesseriros’ deliciosos de Sintra, pastel de alubia…

Mas informacion sobre este tema

  • Leave Comments

    • Responsable: Octavio Ortega Esteban
    • Fin del tratamiento: Controlar el spam, gestión de comentarios
    • Legitimación: Tu consentimiento
    • Comunicación de datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal
    • Derechos: Acceso, rectificación, portabilidad, olvido.
    • Contacto: Octavio[arroba]kerchak.com
    • Información adicional: Más información en nuestra política de privacidad